1. Objetividad. Crea límites específicos con frases cortas y órdenes precisas.

2. Opciones. Las opciones son buenas para hacer que tu hijo obedezca algo que no quiere.

3. Firmeza. Con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro es suficiente.

4. Acentúa lo positivo. Los niños reciben de mejor manera las órdenes positivas que las negativas.

5. Guarda distancias. Cuando a una orden se le antepone un “Yo quiero”, estamos generando una lucha de poder personal y egos con nuestros hijos.

6. Explica el porqué. Los niños necesitan respuestas y para que entiendan una orden necesitas explicarles el por qué.

7. Sugiere una alternativa. Las alternativas acompañan al límite y hace que parezca más positivo.

8. Firmeza en el cumplimiento. Las reglas flexibles confunden a los niños.

9. La conducta estuvo mal, tu hijo no es malo. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos.
10. Controla las emociones. Debes evitar que tus emociones se salgan de control.